La globalización
económica, como proceso de integración que tiende a
crear un solo mercado mundial, se inició después de
la Segunda Guerra Mundial, pero se aceleró en la
década de los ochenta y sobre todo en los noventa
debido a una serie de factores:
Reducción de las barreras comerciales y el auge del
comercio mundial.
Estandarización de los bienes y servicios, y la
homogenización de los gustos a nivel mundial.
Reducción del espacio geográfico por la mejoras en
las telecomunicaciones y transportes.
El colapso del mundo comunista y el fin de la guerra
fría.
La disminución del papel del estado en la economía y
la creciente privatización de la misma.
En estas condiciones los bienes y servicios deberían
tener el mismo precio en cualquier parte del mundo
en términos de cualquier moneda, ya sean Dólares,
Yenes, Euros, Pesos, etc.
La relación entre los niveles de precios en dos
países y el tipo de cambio entre sus monedas se
llama paridad de poder adquisitivo, PPA, o paridad
del poder de compra, teoría creada por el economista
británico David
Ricardo, uno de los primeros exponentes de la
economía política clásica.
La teoría de la "Paridad del Poder Adquisitivo"
afirma que los tipos de cambio entre las diversas
monedas deben ser tales que permita que una moneda
tenga el mismo poder adquisitivo en cualquier parte
del mundo.
Si con 1.000 dólares se puede comprar un televisor
en Estados Unidos, con esos mismos 1.000 dólares se
debería poder comprar también en España, en Japón, o
en Timor Oriental.
El arbitraje internacional es el que garantiza que
esta ley se cumpla:
El arbitraje internacional es una operatoria seguida
por numerosos inversores y especuladores que vigilan
los mercados internacional en busca de "gangas":
diferencias de precio entre dos mercados que permita
comprar barato en un sitio y al mismo tiempo vender
caro en otro, obteniendo un beneficio sin correr
ningún riesgo.
Si la paridad del poder adquisitivo no se cumple,
esto permite a los arbitrajistas realizar sus
operaciones de compra-venta, y esta misma operatoria
hace que el tipo de cambio se mueva hasta que se
vuelve a cumplir la ley de la paridad.
Veamos un ejemplo:
Supongamos que el tipo de cambio USD/JYP es 100 (con
un dólar se pueden comprar 100 yenes) y que un mismo
automóvil cuesta en Estados Unidos 10.000 dólares y
en Japón 900.000 yenes.
El precio de este automóvil en el mercado japonés
(convertido a dólares) sería de 9.000 dólares, lo
que haría que los vendedores americanos de
automóviles importasen este coche de Japón y lo
vendiesen en su país, ganando 1.000 dólares
simplemente por la diferencia de precio.
Esto originará una fuerte demanda de yenes por parte
de las empresas importadoras americanas, que hará
que éste se aprecie. El tipo de cambio de equilibrio
se alcanza cuando el precio expresado en dólares
fuese el mismo en ambos mercados.
900.000 yenes / Tipo de cambio = 10.000 $
Luego, el tipo de cambio de equilibrio = 900.000 /
10.000 = 90 JYP/USD
Con este nuevo cambio el precio de este coche
(expresado en dólares) sería igual en Japón que en
Estados Unidos (10.000 dólares).
Como los niveles de precio varían en los países con
distinta intensidad, el tipo de cambio nominal
(aquel que todos conocemos y que no depura el efecto
de los precios) se tendrá que ir ajustando para
recoger estas diferencias de precio y permitir que
se siga cumpliendo la paridad.
Este ajuste del tipo de cambio nominal permitirá que
el tipo de cambio real (depurado el efecto de los
precios) permanezca constante, manteniéndose la
paridad del poder adquisitivo.
Continuamos con el ejemplo anterior:
Partimos del tipo de cambio de equilibrio (90
yenes/$). Transcurre un año y los precios en Estados
Unidos suben un 5% y en Japón un 10% (si
consideramos los precios de ambos países en base 100
al principio del ejemplo, transcurrido este año este
índice será 105 en Estados Unidos y 110 en Japón).
Teniendo en cuenta la inflación, el precio de este
automóvil será ahora de 10.500 dólares en el mercado
americano y de 990.000 yenes en el mercado japonés.
El nuevo tipo de cambio nominal para que se siga
cumpliendo la paridad del poder adquisitivo:
990.000 yenes / Tipo de cambio = 10.500 $
Luego, nuevo tipo de cambio de equilibrio = 990.000
/ 10.500 = 94,28 Yenes/$
El tipo de cambio del yen respecto al dólar se habrá
depreciado para compensar el mayor crecimiento de
sus precios.
La variación del tipo de cambio nominal responde a
la siguiente fórmula:
Tc = Tcr* (Pext / Pint)
Donde:
"Tcr": Tipo de cambio real
"Tc": tipo de cambio nominal
"Pext" nivel de precios en el extranjero
"Pint ": nivel de precios en el país
Vamos a aplicar esta fórmula al ejemplo que estamos
viendo:
Tc = 90 * 110 / 105 = 94,28
Sin embargo, en la realidad raramente el tipo de
cambio estará en su nivel de "equilibrio". Por un
lado muchos de los bienes y servicios que se
producen en una economía son poco o nada
"exportables": un corte de pelo, una vivienda, la
educación, los servicios públicos,... por lo que no
se ven expuestos a la competencia del exterior. Lo
mismo ocurre con otros sectores considerados
estratégicos que son protegidos por los gobiernos
nacionales.
Por otro lado hay otros factores que generan
desviaciones respecto al valor de la PPA:
crecimiento económico, riesgos geopolíticos
(favorecen a las divisas más sólidas), shocks en los
mercados financieros (escándalos contables) o de
materias primas (petróleo), la política de reservas
de los Bancos Centrales, las estrategias de los
fondos de inversión y de pensiones, etc.
Otros bienes si se pueden comercializar pero sus
costes de transporte son tan elevados que impiden el
arbitraje: un ladrillo puede ser más caro en Francia
que en España pero el coste de transporte y otros
gastos como aranceles probablemente supere la
diferencia de precios.
En el corto plazo los precios son rígidos y no
absorben con al misma velocidad los movimientos
experimentados por el tipo de cambio, siendo este
más volátil.
De este modo, el tipo de cambio PPA debe
considerarse una referencia a largo plazo para la
cotización de mercado, que oscilará en torno a ella
en ciclos que pueden ser muy prolongados en el
tiempo.
Además de funcionar como referencia en los mercados
de divisas, la PPA también se utiliza para comparar
con mayor precisión la prosperidad de los países al
tener en cuenta el poder adquisitivo de las monedas.
Normalmente, las diferencias entre países ricos y
pobres se estrechan al utilizar la PPA, ya que el
nivel de precios en los segundos es
proporcionalmente inferior a los primeros.